Al unirse el alma con el segundo sueño la arrastra con la
corriente de la atracción kármica hacia el renacimiento, por que tal es su
karma. Este karma sencillamente es la ley de causa y efecto, de acción y reacción
o de cualidad; de suerte que muestra pero no recibimos permiso de las
buenas acciones ni castigos a causa de las malas. La acción obra por sus
efectos.
En resumen, los premios y castigos derivan de la índole de
nuestro carácter. A muchos les parece que el renacimiento en la tierra es algo
a que esta forzada el alma, aun contra su deseo, pero precisamente sucede lo
contrario; nadie renace en la tierra contra su voluntad, sino por que quiso y
deseó renacer.
No obstante no ha concluido su evolución por que las
almas no son consientes de ello, se colocan instintivamente, de nuevo, bajo las operaciones de la ley de atracción
que las empuja hacia el renacimiento. Mas cuando, al cabo de muchas vidas
terrenas, se convence el alma de la falacia del deseo material sede a la atracción de la vida superior y no
es que esté cansada de la vida, si no tan solo de la vida terrena que ha
experimentado en aquella encarnación.
La imposibilidad de satisfacer sus deseos y de mejorar sus
condiciones los vuelve a no sentirse encantados de la vida, si no por el
contrario, la aborrecen y desean que acabe lo antes posible.
Sin embargo la mayoría de las personas no esta realmente
cansadas d la vida ni de las cosas de este mundo, si no que experimentan el
natural impulso hacia “otras cosas” y “otros lugares” y un cambio y de preocupación
le desvanecería el aburrimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario