lunes, 4 de marzo de 2013

El poblema de Gio




Gio estaba sentado junto a su madre, en una sala de espera, aguardando que les llegara su turno   consultar con un doctor. Gio tenía cuatro años, la espera ya lo estaba aburriendo. Comenzó a mirar a las personas que estaban sentadas en el otro extremo de la habitación. Había una señora de avanzada edad que buscaba algo en una abultada cartera. A su lado estaba un hombre que se restregaba las manos continuamente, como nervioso. 
En aquella sala de espera había otras personas, pero Gio no les prestó atención. la sala tenía varias  , cada tanto se habrían y salía una enfermera, que sosteniendo un papel en la mano decía un nombre en voz alta, seguidamente alguien se levantaba, después desaparecía detrás de la puerta junto con la enfermera. 
Cuando Gio miraba hacia una ventana que había a su derecha, vio como se asomaba repentinamente la cabeza de una niña pequeña. La niña lo miró y le sacó la lengua, Gio hizo lo mismo. Después la cabeza de la niña comenzó a hacer morisquetas, contorsionando horriblemente la cara. Gio se asustó y se aferró del brazo de su madre. - ¿Que te pasa, que estás mirando? - le preguntó su madre. - Ahí afuera, en la ventana, hay una niña fea haciendo caras - le respondió Gio. 
Su madre lo alzó en sus brazos y lo arrimó al vidrio de la ventana, para que pudiera ver hacia abajo, estaban en un cuarto piso. Afuera ya estaba oscuro, en la calle, allá abajo, se veía las luces de los autos. - Viste lo alto que estamos, la gente no puede asomarse en esta ventana - dijo la Madre de Gio. Regresó a la silla en donde estaba y sentó a Gio en su regazo, de espaldas a la ventana. 
Aquel hombre que estaba frente a Gio, el que se restregaba las manos de forma nerviosa, había escuchado lo que el niño había dicho y le pareció algo curioso. Al mirar hacia la ventana, se llevó la sorpresa de ver también a la cabeza de la niña, que ahora lo miraba a el. La niña arrugaba y hundía el rostro como si fuera un balón desinflado. El hombre se levantó y retrocedió hasta la puerta de salida, sin dejar de mirar hacia la ventana en donde se asomaba aquella aparición. 
Cuando le llegó su turno, Gio ingresó al consultorio del psicólogo acompañado de su madre, la cual después de presentarse, le explicó al doctor que su hijo sufría de alucinaciones.


lunes, 25 de febrero de 2013

Renacimiento


Al unirse el alma con el segundo sueño la arrastra con la corriente de la atracción kármica hacia el renacimiento, por que tal es su karma. Este karma sencillamente es la ley de causa y efecto, de acción y reacción o de cualidad; de suerte que muestra pero no recibimos permiso de las buenas acciones ni castigos a causa de las malas. La acción obra por sus efectos.
En resumen, los premios y castigos derivan de la índole de nuestro carácter. A muchos les parece que el renacimiento en la tierra es algo a que esta forzada el alma, aun contra su deseo, pero precisamente sucede lo contrario; nadie renace en la tierra contra su voluntad, sino por que quiso y deseó renacer.
No obstante no ha concluido su evolución por que las almas no son consientes de ello, se colocan instintivamente, de nuevo, bajo las operaciones de la ley de atracción que las empuja hacia el renacimiento. Mas cuando, al cabo de muchas vidas terrenas, se convence el alma de la falacia del deseo material sede a la atracción de la vida superior y no es que esté cansada de la vida, si no tan solo de la vida terrena que ha experimentado en aquella encarnación.
La imposibilidad de satisfacer sus deseos y de mejorar sus condiciones los vuelve a no sentirse encantados de la vida, si no por el contrario, la aborrecen y desean que acabe lo antes posible.
Sin embargo la mayoría de las personas no esta realmente cansadas d la vida ni de las cosas de este mundo, si no que experimentan el natural impulso hacia “otras cosas” y “otros lugares” y un cambio y de preocupación le desvanecería el aburrimiento.  

domingo, 17 de febrero de 2013

Experimentación

Aquél día cuando el cielo brillaba con su mayor esplendor, cuando los ángeles se dejaban ver, era cuando se comenzaban a escuchar los tiros, por aquí, por allá. 

A lo lejos se veía un chico caminando, lleno de sangre en las manos y en la cara gritando - ¡Ayuda, ayuda, no dejen que me maten, por favor tráiganme una pistola!.
 
En el campo nadie lo escuchaba, nadie le ponía atención, todo estaba callado, no había ruido. Cuando de pronto una voz a lo lejos comenzó a susurrar, y con voz tenue decía – Gio, Gio, no te dejes morir así, deja que tu fuerza se vuelva amor, deja que tu sonrisa se vuelva arte, deja que el amor no hiera más…
De pronto el chico comenzó a ver a su alrededor y veía como el campo en dónde se hallaba se iba desvaneciendo poco a poco, se tornaba verde, verde como un bosque lleno de árboles y animales, pero de pronto un estallido se escucho a lo lejos, el chico  comenzaba a desvariar y escuchaba muchas voces, gritos – No, no me maten ¡pum!, ¡déjenme vivir!, ¡déjenme! -.
Todo se sentía como un infierno lleno de diablos, diablos que hacía que la gente enloqueciera, que alucinara, que no pudiera pensar. El chico pensó que era mejor guardar la calma que comenzar a sentir frío, escalofrío donde nadie podría llegar a salvarlo de la guerra.


El chico comenzó a imaginar el porqué de su existencia y se dio cuenta de que todos tenemos una gran misión en esta vida la cual, debe de tener una motivación interna que nos hará luchar por aquello que en realidad deseamos, eso que nos hace vibrar y sostener cuando no hay nadie que nos ayude.

El chico triste y a la vez alegre de su filosofía, abrió los ojos, miró todo lo azul que encontraba a su alrededor y se dio cuenta de que la vida tiene muchos cambios, que sus alucinaciones solo lo llevaron a una filosofía, que el ser soldado lo llevo a las alucinaciones, que la filosofía lo llevo a cuestionarse el por que de la vida.
 
NOTA:
En un extraño momento creí estar DESPIERTO... quien realmente puede sentirse por completo, abandonando lo aprendido y convencer a los demás de la existencia en una aclamada e inminente LIBERTAD... tan frágiles y abandonados nos encontramos de espíritu, nos lanzamos al olvido sin encontrar un sentido mas VERDADERO y trascendental al continuo respirar, solo exhalando humo nos encaminados al ridículo y trágico Final. Pero en verdad sentimos…? O solo fuimos espejismos de lo que pensábamos Creer Ser…